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domingo, 8 de marzo de 2015

Día 3. Comida

               COMIDA

            Después de habernos adentrado a los Souks el día anterior estábamos ansiosos por algo que nos diera más tranquilidad y nos recordara más las tierras europeas, fuimos a los parques cerca de la Koutubia y nos relajamos un poco. Muy cerca de allí, sobre la misma avenida (en dirección a la estación de autobuses) hay un Centro de Artesanos que sobresalta por su arquitectura y que es muy agradable de visitar. No se paga entrada, hay para comprar de todo, o para ver y un café. Se siente muy diferente salir de las murallas de la ciudad vieja, es como si el espacio allá afuera se ampliase, ya que dentro de ella casi todos los lugares se amontonan de cosas y de gente.

            Dentro del centro, me acuerdo haberle comprado varias artesanías (collares, aretes y llaveros) a una jovencita que parecía padecer de síndrome de Down. Tenía una foto con el rey encima de su tenderete (de lo que estaba muy orgullosa) y presumía que ella hacía todo con sus manos, fue hermoso encontrarnos con esa sorpresa. me hizo pensar si todas las personas con alguna discapacidad tendrían las mismas oportunidades ¿Tendrá Marruecos con un gobierno que se preocupa por integrar a las personas con capacidades diferentes? Al menos que te hagan cuestionártelo ya da un indicio positivo. Igualmente, yo me llevé una muy buena impresión en cuanto a la seguridad y el aprecio de las personas hacia el rey.

        Llegamos a la estación de autobuses, una parte poco pintoresca y turística de Marrakech, la mayoría de las personas que estaban ahí eran locales... hasta los puestos de comida eran para turistas, era raro ver una cara occidental. Sin embargo, encontramos uno de los mejores sitios para comer, cabe aclarar que no era por su gran vista ni su variedad de menú, sin embargo, aquel único plato que servían en el restaurante de la estación de autobuses era un singular deleite, un frenesí en el paladar (es verdad que íbamos con hambre, pero regresamos dos veces más y cada vez fue tan deliciosa como la anterioir). Juro que ese pollo con patatas al curry fue el mejor plato que probé en todo Marrakech, y eso que para la comida, la competencia es fuerte ya que es garantizado prácticamente que en cualquier sitio que pidas comida local el sabor será espectacular. Esos marroquíes saben lo que hacen cuando cocinan. Lo único que no me gustó de comer allí, fue que a falta de nuestro dominio en lenguas, no podíamos comunicarle al mesero que queríamos dos "poulés", por más que lo intentamos (que de verdad lo intentamos), me contaron después unos amigos que en Marruecos están acostumbrados a compartir platillos, entones pensamos que quizá tendría algo que ver con eso: si el sitio no es turístico,  no esperarán que pidáis un plato cada quien, así que o pedís dos platos distintos o a compartir!

Yo les recomiendo que aprovechen probar y comer todo lo que puedan mientras estén allí, e incluso intenten llevarse un poco de especias o frutos secos, porque los del Mercadona no saben igual, no hay nada como probar lo hecho casero. Ir a marruecos es también una experiencia para el sentido del gusto, solo déjense llevar por todo lo que a sus ojos les llame la atención y prueben sin miedo. intenten ir a sitios menos turisticos, que el precio será mejor y la comida más marroquí.












domingo, 1 de marzo de 2015

Día 2. De compras...

              DE COMPRAS

           Lo primero que hicimos fue visitar, por supuesto, nada más que la plaza JEMAA EL-FNA, tienes que aprenderte este nombre y su ubicación si quieres encontrar la salida de los SOUKS (mercados dentro de jemma el-fna, tienes el souck de los que trabajan el cuero, de los herreros, de las especias, de las telas... dentro de los souks puedes comprar de todo, aunque yo recomiendo el área que está cerca del souk de las especias, que está un poco mas alejado de la plaza jemma, junto al palacio Bahía, ya que algunos sitios ofrecen precios fijos baratos, que buscarás si lo tuyo no es el regateo, que para la mayoría de los occidentales no lo es. Llegamos a Marruecos y ya estábamos regateando en nuestro primer día, sentíamos la adrenalina cada vez que bajábamos el precio y esperábamos la reacción de nuestro vendedor, es un juego psicológico que requiere mucha paciencia y resistencia: debes mantenerte firme en tu precio, ya que ellos generalmente rebajan el precio 10 DHS (dírhams) que es un euro, así que si vas bajando de euro en euro y estás comprando algo caro, llegar a un precio razonable puede tomar algo de tiempo... Sé paciente, y eso sí, si entras a una tienda no te pruebes nada y asegúrate que has escuchado precios, ya que si te vas sin comprarte nada pueden llegar a enfadarse, esto ya no es como en el centro comercial donde puedes mirar y no comprar, si lo tocas, prácticamente es tuyo....

                   mirar es signo de que quieres algo
                   tocar es signo de que tienes sumo interés
                   preguntar precio y no huir inmediatamente significa que vas a comprarlo

           Mi consejo es mirar un poco y seguir caminando si no piensas comprar nada, e intentar buscar vendedores con caras amables, que hagan la experiencia de la compra agradable. Piensa que se trata también de una interacción, no vas solo a preguntar precio y comprar, pasarás algún tiempo hablando con él, así que elígelo... ;)
El regateo es algo que tienes que hacer al menos una vez en Marruecos, pero al menos no es algo que yo quería hacer cada vez que quería comprar algo (admito que me gusta mucho comprar) pero, es posible encontrar sitios con precios fijos, puedes encontrar letreros que diga fix Prix, o que al preguntar, simplemente los precios te parecen lo suficientemente justos para no tener que rebajarlos mucho.