lunes, 9 de marzo de 2015

Día 4. Palacio de la Bahía

                PALACIO DE LA BAHÍA

               En este día decidimos empezar a conocer los Landmarks de Marruecos... empezamos y no le seguimos porque de verdad nos fue difícil encontrar direcciones, pese a que la gente del Riad nos ha bía dicho que era muy fácil encontrar los sitios turísticos por la gran señalización. Ya es verdad que los señalan, pero la señal puede estar escrita en una esquina o muy alto o simplemente entre tanto estímulo visual lo pierdes y lo pasas por alto. Cuando vas entre tanta calle estrecha y abarrotada que es verdad, que la siguiente se parece mucho a la anterior, sabes sólo que es distinta porque recuerdas con mucha vividez que acabas de girar hacia otra dirección. Lo más fácil es recordar los puestos, colores o signos distintivos, ya que los nombres significan poco y perderás el norte ya que la mayoría de las calles son curvas o diagonales (no confíes en que estás caminando en paralelo) si te pierdes lo más conveniente es regresar por la misma calle y volverlo a intentar.
                 Sentimos alivio al ver al fin algo que parecía ser un sitio donde entraban los turistas, reitero, si no hubiésemos visto entrando a tanto turista hubiésemos podido jurar que era una tienda de alfombras con una entrada estrecha pero bonita. Estábamos ahí, en el palacio de la bahía, respirando más aire del que nos tocaba fuera de él. De nuevo nos encontrábamos en un lugar más concordante con las reglas occidentales (no había vendedores, la entrada era un precio fijo y los aseos tenían una taza y no un hoyo en el suelo (eso si, extrañamente mixtos)). El palacio, aunque no conserva ningún mobiliario, se puede admirar por su gran arquitectura que es simplemente hermosa, se observa la típica arquitectura árabe, con sus labrados tan impresionantes y laboriosos, con colores que contrastan con la neutral madera y la paz del blanco. El color que más recuerdo es el verde, creo que es su principal joya.
                    Vale muchísimo la pena caminar entre sus pasillos e imaginarte como habría sido la vida en sus pasillos, en su jardín central con su fuente intacta, entre tantas habitaciones con espejos y blanco que dan sensación de frescura y amplitud. Distinto de lo que se observa generalmente en Marrakech.

                    Al salir del palacio vuelves a encontrarte con el ruido y la avidez de Marrakech que nunca para: coches impulsados por burros, autos viejos, motos que van a toda velocidad (que hay que esquivar), niños que van juntos riendo, señoras tapadas hasta los tobillos y la cabeza, señores que cargan su mercancía, es un museo andante. El Palacio de la Bahía se encuentra dentro del Souk de las Especias; puedes encontrar torres y torres de especias de todos los colores: verde, rojo, naranja, amarillo, morado... que hasta parecieran de mentira, es un panorama surreal. Encuentras también flores disecadas de todos colores en sus cestos afuera de cada tienda, plantas y esencias. Vale la pena caminar por ahí y admirar todo lo que tienen para vender. He encontrado también que es un sitio económico para las compras en general además que encuentras más locales con precios fijos que en la plaza jemma el-fna.





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