viernes, 20 de marzo de 2015

Día 6. El jardín y la gatita

Dia 6. El Jardín y la Gatita

Ya era el ultimo día en Marrakech, todo es más fácil de apreciar cuando estas a punto de irte, porque no hay nada que pueda salir tan mal que no se olvide en un par de  horas. Pues nada, después de varios días de intentos, al fin llegamos a los jardines Marjorelle. Resulta que, es muy fácil de llegar es solo que no puedes esperar que las calles se vean turísticas, ya que debes atravesar la cotidianidad de marakech (desde la Medina); autos que se mueven a toda velocidad, escombros, gente que pasa de ti, supermercados, vaya... se aprecia el caos de cualquier gran ciudad. Es cuando sabes que has salido de la burbuja que representa la medina, donde se mezcla lo exquisito con la esencia de Marrakech, y no es que fuera de los muros se pierda su esencia, porque no es el caso, sino que se mezcla con lo contemporáneo: se ve ya como los edificios antiguos han sido reemplazados por unos mas prácticos (y feos, hablando subjetivamente). Afuera de los muros la vida no esta dedicada únicamente a la venta de artículos y servicios que buscan desesperdamente la atención de un comprador, como suele ser el caso dentro de la medina. afuera cada persona va en su propio mundo. 

Hay que ser bueno interpretando el mapa, y buscando cada calle principal como estaría dibujada en el mapa, para de esa forma poder buscar una orientación, que no hace falta ser preciso pero si correcto. Nosotros llegamos una calle maloliente llena de carrozas impulsadas por caballos. El olor provenía del excremento de los mismos caballos.. y entonces otro mundo se abrió ante nosotros. El jardín Marjorelle parece ser un límite que dibuja las murallas ficticias de una zona mas prestigiada: más limpio, más estructurado y más calmado. Pero no os dejeis engañar por las apariencias, que esta no es la zona que expresa más el alma de Marrakech, sino el todo en su conjunto.

Entrar al Jardín es sin duda un Must, ya sea por su tranquilidad, el hecho de que representa un oasis en medio del desierto, por su historia, por el cambio de ambiente que se siente, con colores muy vivos y frescos(será también porque están siempre recien printados?). 

despues de visitar el jardin comimos por supuesto en el mejor lugar que conocimos, no por otro cosa más que por su comida: la estación de autobuses, donde no sirven más que Tajin de cordero o pollo, o al menos eso pensábamos, porque no entiendimos si llegamos muy tarde o ese mesero, aquel dia no servía comida pero nos fuimos con el estomago vacío y optamos por comer/cenar en uno de los restaurantes que tienen terraza con vista a la plaza desde donde puedes apreciar los mejores atardeceres del lugar, es simplemente mágico.

Fuimos a hacer compras de última hora, a petición mía claro, pero me pasó algo con lo que nunca contaba: nunca pensé que Marrakech fuera a hacer relucir mi parte más sensible y vulnerable. Me encontré a una gatita de apenas dos semanas que estaba tirada entre las calles del Souk con una avanzada infección en los ojos, por lo que no pude resistir mi intuición de llevármela, alimentarla y cuidar de ella al menos hasta que tuviese que partir para el aeropuerto. No lo pensé mucho pero esperaba que las cosas se acomodaran y asi fueron, Simon, el encargado del Riad Sidi Mimoun gustoso aceptó cuidar de ella, lo que para mi fue todo un alivio y una muestra de esperanza para ella. Fue muy gracioso desayunar con la gatita trepándome el hombro, mientras los demás huéspedes me miraban como pensando a quién se le ocurre traerse una gatita de viaje? o aún peor ¿a q uien se le ocurre comprar un gagtito recién nacido para llevárselo a casa, a la angelina Jolie?, cosa que solía ser la suposición mas común. Asi que no se que fue de ella, no me he atrevido a preguntar, pero espero que mi acción haya hecho más bien que daño. Yo jamás esperaba algo así en mi viaje, que fue la cosa más conmovedora que nos pasó a mí y a mi amigo. No puedes darte así con un ser vivo y seguir siendo el mismo, después de que has visto tal necesidad, tal dependencia total de tu voluntad.... el rumbo del mundo y su esperanza de la bondad está en nuestras manos, y nunca sabes donde te va a tocar actuarla.

Si vas a Marruecos esperando un viaje ordinario creo que no es posible, porque es un lugar donde todo puede pasar, este sitio te depura: te encontrarás cara a cara con todo tu enojo, con el dolor de su gente, con la necesidad física, la discapacidad, el lujo, el cansancio... pero al final nada de lo que vivas será en vano si te transforma, si te dejas sentir pero no llevar por un sitio. Este sitio es un reto para conservar la paz y demostrar la bondad con fortaleza y temple.





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