AIT BEN HADU
Reservamos la excursión en el Riad, nos habían dicho que el tour costaba 30 euros, pero los señores del tour nos cobraron 35, y ojo! el cambio para euros a Dirhams para ellos es de 11. Lo que me hizo pensar que claramente toman el cambio del hotel ALI, que es prácticamente el único en Marruecos que te lo dará así de bien. En Europa te darán un cambio de 8.5 dirhams por cada euro y en Marruecos lo mas común es 10.
Pasaron alrededor de unas cinco horas hasta que pudiéramos llegar a Ait Ben Hadu. Una chica que venía en el tour con nosotros tuvo el llamado "mal de montaña", que comenzó con mareos y sangrado de nariz y terminó con vómitos en intervalos de media hora.. así que imagínense lo largo que se nos hizo el viaje. Aún así, nada pudo competir con la alegría de ver nieve! si nieve! en medio del desierto había nieve. bueno, no fue exactamente así, sino que para llegar a Ait Ben Hadu pasas por unas montañas hermosas, y entonces, el escenario cambia totalmente: pasas del árido al fresco, del terracota al azul con blanco. No sabía que podías estar tan cerca del cielo estando en Marrakech, literalmente. No habiendo crecido en una zona en donde la nieve era muy común para mí fue todo un deleite. Paras ahí para sacarte fotos, y no falta el vendedor que se acerca. Yo compre una geoda, que es un cristal incrustado en una piedra. En realidad parece más una roca pero al abrirlo descubres que es hueco y que tiene formaciones de cristales. El asunto es que llegarán con unos cristales de unos colores sacados del planeta Marte, por favor, no cometas la misma tontería que yo y elije uno traslúcido o blanco, si no los hay mejor espérate, que vendedores de cristales nunca faltarán en el camino a Ait Ben Hadu, ya que sacarle el tinte a los cristales será un dolor de cabeza, además que despide un olor muy desagradable (no creo que la tinta sea biodegradable, por no llamarle tóxica, que sería tendencioso).
Lo único malo de esos tours, es que te sientes un turista más, un visitante al que hay que complacer de manera estandarizada. El guía es amable, como en casi todos los casos, y va vestido con su túnica típica de hombre del desierto, y claro, nosotros a veces también nos comportamos como un turista típico, así que quienes son ellos para ser juzgados?! Habían un grupo de amigos de Burgos que decidieron pedirle prestado su turbante al guía y hacerse fotos con ello. (no se si eso lo harán todos los que visitan el tour, pero al menos es algo muy de "turista", por algo existirán los estereotipos ¿cierto?).
Al llegar a Ait Ben Hadu respiras el desierto. Las casas parecen salidas de una película, hechas de barro y paja, es como realmente meterte dentro de la pantalla a un lugar exótico, que encima ha sido realmente escenario de varias películas hollywoodenses, incluyendo "El Gladiador". Tienen todos los locales dentro de sus tiendas las fotos de los artistas, parece ser que el sitio donde se filman las pelis también se convierte en celebridad, o al menos, se guarda la memoria de ello.
Pasaron alrededor de unas cinco horas hasta que pudiéramos llegar a Ait Ben Hadu. Una chica que venía en el tour con nosotros tuvo el llamado "mal de montaña", que comenzó con mareos y sangrado de nariz y terminó con vómitos en intervalos de media hora.. así que imagínense lo largo que se nos hizo el viaje. Aún así, nada pudo competir con la alegría de ver nieve! si nieve! en medio del desierto había nieve. bueno, no fue exactamente así, sino que para llegar a Ait Ben Hadu pasas por unas montañas hermosas, y entonces, el escenario cambia totalmente: pasas del árido al fresco, del terracota al azul con blanco. No sabía que podías estar tan cerca del cielo estando en Marrakech, literalmente. No habiendo crecido en una zona en donde la nieve era muy común para mí fue todo un deleite. Paras ahí para sacarte fotos, y no falta el vendedor que se acerca. Yo compre una geoda, que es un cristal incrustado en una piedra. En realidad parece más una roca pero al abrirlo descubres que es hueco y que tiene formaciones de cristales. El asunto es que llegarán con unos cristales de unos colores sacados del planeta Marte, por favor, no cometas la misma tontería que yo y elije uno traslúcido o blanco, si no los hay mejor espérate, que vendedores de cristales nunca faltarán en el camino a Ait Ben Hadu, ya que sacarle el tinte a los cristales será un dolor de cabeza, además que despide un olor muy desagradable (no creo que la tinta sea biodegradable, por no llamarle tóxica, que sería tendencioso).
Lo único malo de esos tours, es que te sientes un turista más, un visitante al que hay que complacer de manera estandarizada. El guía es amable, como en casi todos los casos, y va vestido con su túnica típica de hombre del desierto, y claro, nosotros a veces también nos comportamos como un turista típico, así que quienes son ellos para ser juzgados?! Habían un grupo de amigos de Burgos que decidieron pedirle prestado su turbante al guía y hacerse fotos con ello. (no se si eso lo harán todos los que visitan el tour, pero al menos es algo muy de "turista", por algo existirán los estereotipos ¿cierto?).
Al llegar a Ait Ben Hadu respiras el desierto. Las casas parecen salidas de una película, hechas de barro y paja, es como realmente meterte dentro de la pantalla a un lugar exótico, que encima ha sido realmente escenario de varias películas hollywoodenses, incluyendo "El Gladiador". Tienen todos los locales dentro de sus tiendas las fotos de los artistas, parece ser que el sitio donde se filman las pelis también se convierte en celebridad, o al menos, se guarda la memoria de ello.
Para llegar al corazón del lugar desdes cruzar un río saltando algunas piedras de gran tamaño, no te preocupes, habrán varios niños ofreciéndose a llevarte al otro lado agarrados de su mano, puedes confiar en ellos, no van a empujarte al agua ni a llevarte al sitio incorrecto (solo hay una salida), eso si, va a pedirte al menos uno o dos euros por ello, así que prepárate para soltar la cartera de nuevo.
Al entrar por las murallas ves que hay muchas casas pintoresas de este mismo estilo rústico que rodean la montaña hasta llegar a la cima. Desde cualquier punto se tiene una vista espectacular del lugar: no das crédito, miras por un lugar y son tierras áridas con casas preciosas de barro, el río que se ha cruzado, miras por el otro y ves nieve, grandes montañas y cielo azul... lo tienes todo en un solo sitio. Es imposible no quedarse en silencio algunos minutos para contemplar y admirar su belleza.




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